No sé cómo llego a coger un bolígrafo. No sé cómo no se me escapan los objetos de las manos ni cómo consigo incluso desplazarlos de un lugar a otro. No sé cómo los espejos me reflejan. Creo que me veo. Sin embargo, lo mismo no sucede cuando salgo a la calle. Es como si todos los espejos me intentasen reflejar, y todos se rompiesen. Tan rotos quedan que ni yo consigo verme. Pero parece que sigo pudiendo sujetar mi bolígrafo, y abrocharme la chaqueta apoyada sobre mi cuerpo cuando hace frío. Sí, también siento frío. Mucho frío. Suelo necesitar abrigarme. Sí, los abrigos se sujetan sobre mi cuerpo. Vale, creo que soy un cuerpo. Por lo menos eso. ¿No? Porque si no, dime, ¿se sujetarían los abrigos en mi cuerpo? Tengo que ser cuerpo. Por lo menos eso. Pero quizás pensé que todos los cuerpos son igualmente visibles y no es así. Porque, entonces, ¿cómo explicas que solo los bolígrafos y los abrigos se den cuenta de que, por lo menos, soy un cuerpo? Creo haberme oído alguna vez. Puede ser. ¿No? No me consideraba loca... Además, para ello necesitaría ser algo más que cuerpo. ¿La locura se refleja en los espejos? Si se reflejase, podría concluir ciertamente que no estoy loca. Bueno, me quedaré con la duda. Me. Duda. Uy, va a resultar que los cuerpos no solo sujetan bolígrafos y abrigos. Cuántas cosas... ¿Eso lo reflejarán los espejos? En fin. Seguiré vagando entre las sombras.
"¿Y si te desnudo en versos, te acaricio en letras, mientras nos besamos en párrafos y copulamos en poesía, ocasionando un amor textual e instaurando una lujuria bucólica?"
miércoles, 10 de junio de 2015
martes, 9 de junio de 2015
Nos
Ven. Ven y mírame. Mírame porque existo. Existo porque estás ahí. Ahí no te quedes. Quédate conmigo. Conmigo te haré feliz. Feliz porque así me haces tú. Tú cuando quieres conmigo. Conmigo camina hacia el vacío. Vacío que taparemos con amor. Amor el que solo quiero contigo. Contigo seguiré mis latidos mientras respire. Respiremos juntos el mismo aire. Aire no quedará entre nosotros. Nosotros. Nosotros, tú y yo y nuestro nos, no nos quite el vacío nos tú y yo, yo tú mi todo.
miércoles, 3 de junio de 2015
Y ahora, enamorada
Y ahora, enamorada, digo:
Vine aquí para vivir, porque los muertos no respiran, y yo creo que sí; encontré lo que quería, lo que quiero, aunque no sé ni lo que soy, solo sé que hoy le quiero, ayer le quería, y mañana creo que todavía también; he de tomarle por la mano y susurrarle al oído: "Cielo. Mi amor. Mi vida. Mi todo. Eres lo que llevo toda la vida buscando. Y, ahora que te he encontrado, debo acompañarte hacia otro lugar. Cuando nos vayamos acercando, empezarás a notar cómo la temperatura ha bajado de unos pocos grados. Sigue sin abrir los ojos, yo te llevo. Según vaya avanzando el camino y transcurriendo el tiempo, te darás cuenta de que ya estamos bastante lejos. Irás notando cómo lo que antes era camino ahora se vuelve hierba alta y va rozándote los tobillos, las rodillas, hasta pararse en tus caderas. A medida que el contacto con la hierba alta aumente, notarás la mano más holgada. La derecha, sí, tu izquierda. Dejaremos de caminar, pues no nos queda camino. Una brisa de aire te avisará cuándo puedes abrir los párpados. En el momento en que divises un cerezo entre las hierbas, unas nubes al fondo tapando una montaña nevada, un poco de barro a la altura de tus piés. Y un banco solo. Habrás llegado. Te darás cuenta de que nuestros anillos ya no se chocan produciendo un sonido frívolo. Esa brisa que notabas en el rostro ahora la notarás hasta la punta de los dedos. Tuve que marcharme. Pero no volví sobre mis pasos. ¿Ves el vacío que se intuye entre el cerezo y las nubes? Es el acantilado por el que tuve que marchar. Te quiero. Se me olvidó murmurarte al oído."
domingo, 31 de mayo de 2015
Como una leyenda
Como una leyenda. Dicen que pasaste por aquí, pero no te vi. Dicen que prestaste tus palabras a este aire, pero no te oí. Dicen que hiciste tantas cosas y nada saben de ti.
Te murmuran cual impronunciable nombre. Los cuerpos se estremecen al oír tu existir. No resisten tu llegada. Pierden rumbo a tu venir. Pero ven. No te vuelvas a ir.
domingo, 17 de mayo de 2015
Tic-tac
Contemplo las horas mientras burlan mi mirada. No cesan. De pasar. Y de mirarme.
Corren... ay, ¡casi! Porras. Se me ha escapado otra hora.
Sigo sus huellas a través de los minutos. Pasan éstos de hora en hora.
Me penetran sus agujas... se me nubla la mirada. Ya es de noche.
Corren... ay, ¡casi! Porras. Se me ha escapado otra hora.
Sigo sus huellas a través de los minutos. Pasan éstos de hora en hora.
Me penetran sus agujas... se me nubla la mirada. Ya es de noche.
domingo, 26 de abril de 2015
La araña no encuentra su tela
La araña no encuentra su tela. Escala lentamente por un hilo invisible en el aire. Avanza con decisión una pata tras otra, con toda elegancia, cual paso español, burlando al caballo.
Se detiene en un punto, quizá a controlar sus vértigos, quizá a descansar las pulsaciones. Puede que se haya dejado una mosca varios metros atrás. No. La araña no encuentra su tela.
La araña tantea los hilos, más finos que sus finas patas. Toca. Toca en el aire para encontrar su tela. Esas redes invisibles de caminos que ni ella controla.
A la araña le quitan su casa. Elegidas manos que destrozan su enturbiado camino. Irrevocable destrucción. Revocable creación. La araña no encuentra su tela. La araña creará otra tela.
Escucha esas palabras...
Algunas personas me preguntaron- o quizá quise yo imaginarlo- a qué se debía ese afán por titular en inglés o en francés textos en puro castellano- o casi. Pues bien, resulta, queridos curiosillos, que hay ciertas palabras que suenan por sí mismas.
Ese "burns" quema por dentro; el sonante rebotar de su "r" en el momento en que el cuerpo tiembla y se sobresalta al contacto del fuego se alarga en su posterior quemadura y cicatriz con la amarga nasal y su frívola compañera "s".
Cuéntame un cuento, querida planta
La planta cuenta cuánto queda para ser menta. Y cuando yo caigo en la cuenta, ella ya es menta. Quizás siempre lo fue, nunca me lo contó. Y yo sola no me di cuenta. ¿Qué contaba entonces la menta? No lo sé. Yo nunca la escuché.
Un amor gomoso
Critica todo lo imborrable. Su atrayente textura reúne textos de palabras y promesas y marqueses y marquesas. Rodea mentiras traviesas y pisa voces ilesas.
Conoce el sentimiento, el sufrimiento, y lo cubre de cal y de viento. Lo decora de rico revestimiento.
A su paso pisa y pasa tan deprisa y ni se cansa. Desprende esencia que se queda tras su ausencia y sigue, sigue borrando corazones con impertinencia.
lunes, 30 de marzo de 2015
Burns like ice
Es como el hielo. Como un efímero trocito de hielo que queda tras la congelación del agua. Un trocito que se supone helado pero, al tocarlo, abrasa y, sin embargo, refresca al mismo tiempo. Y te parece tan curioso y especial ese trocito de hielo que inevitablemente acabas probando el sabor de su superficie y, para cuando quieres darte cuenta, no puedes soltar la lengua de él, y, al intentarlo, te duele. El hielo, inconscientemente, tira, y tu lengua sigue adherida a él hasta que, una vez consigues soltarte, la lengua de nuevo te quema como fuego. Ya no la sientes. Y da igual lo que se le presente: desde el bombón más dulce hasta el tacto más suave de otra... Ya da igual. Ya ha quedado quemada por el hielo.
Y, el hielito, con la temprana vuelta del sol, acaba derretido en agua; agua que se desliza por todas las superficies de la Tierra, alimenta todo cuanto toca, crece las plantas y llena los océanos, y llega hasta las mismas nubes, no hay espacio que no cubra el hielito...
Y, desde que aquel hielito se derritió en agua, no hay vida que subsista sin su perpetuo e incesante fluir en su interior.
Hoy, ese hielito niebla de agua mis pupilas...
sábado, 24 de enero de 2015
lunes, 19 de enero de 2015
Te confundí
Cuando miré por la ventana percibí un cuerpo deambulante con gracia a la sombra del sol. Más nítidamente pequeño se me hacía según... te ibas aproximando. Pero un rayo de luz me deslumbró las ideas, y aquella casi imperceptible imagen se me volvió totalmente desconocida. Ya no eras tú. Pero, ¿tú, quién eras? Demasiado tiempo debí de quedarme pensando que para cuando quise cesar de hacerlo, tu imagen se había esfumado como una nube al viento... ya no quedó nada. Entonces comprendí que yo no era nada para ti.
sábado, 17 de enero de 2015
Ironías de la vida...
Ella lo pide melancólicamente mientras el resto del planeta desespera esperando a que se lo pida. ¿ A quién demonios se lo está pidiendo?
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