Algunas personas me preguntaron- o quizá quise yo imaginarlo- a qué se debía ese afán por titular en inglés o en francés textos en puro castellano- o casi. Pues bien, resulta, queridos curiosillos, que hay ciertas palabras que suenan por sí mismas.
Ese "burns" quema por dentro; el sonante rebotar de su "r" en el momento en que el cuerpo tiembla y se sobresalta al contacto del fuego se alarga en su posterior quemadura y cicatriz con la amarga nasal y su frívola compañera "s".

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