martes, 19 de marzo de 2019

Siempre vuelven


Siempre vuelven; siempre vuelven sus demonios. Me ven, me agarran, me atrapan, me besan y me sueltan enamorada. Y siempre vuelven; cuando parezco haberme deshecho de ellos, me vuelven a embrujar, ¡demonios! Inocente de mí, que les veo cómo despliegan la alfombra roja frente a mi corazón, cómo se hacen paso entre mis órganos vitales y se adentran en su objetivo hasta bloquear el flujo regular de sangre entre mis venas. 

Así dicho, no parece algo bonito, el amor. Eso que se dice y que tanto se ignora. Yo creo, casi con certeza, que los demonios son amor; un amor que no sabe amar. Porque ellos son capaces de detenerlo todo. ¿Todo? Sí, ignorantes, ¡todo! Los planetas, el viento, las corrientes, las horas, las palabras por decir. Ya nada vive fuera de su amor; incluso su víctima está muerta.