Quizás el secreto esté en vivir como un niño. Él lo entendió todo, el que se comportó como tal, y el niño. La vida es un juego finito en el que los únicos ganadores son los que se divierten con la conciencia tranquila. Ellos son los únicos capaces de amar de verdad, de amar la vida con sus cosas. El resto sólo la quiere controlar, cambiar, explotar, amenazar, limitar. Qué ingratos. Es la vida quien nos dio la vida. Y nosotros nos comportamos como muertos. Los muertos vuelven a por lo que no vivieron en vida, y los vivos ya escriben la lista de lo que vendrán a buscar de muertos. Sigamos a los niños, ellos son los filósofos.
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