viernes, 26 de diciembre de 2014

CRÓNICAS DE UN SUEÑO

Si no puedo tenerte, necesito escribirte, pensarte, quererte en secreto abrasándome por dentro cuando estás conmigo. Pero lo que no puedo es ignorarte como si fueses otra alma sinsentido de las tantas que vagan por este mísero mundo. Si tu energía ha llamado a la mía, es porque ésta es perfectamente capaz de corresponderte, ofreciéndote una visión del mundo que nadie más sabría ver.
Imagínate simplemente un mundo sin normas ni convenciones, ¿me amarías entonces? O quizás sea mejor la visión de una vida en la que solo existamos nosotros como individuos de esta especie; entonces, habría tiempo casi suficiente para que me conocieses de verdad y tu pregunta fuese: "¿por qué me has elegido a mí, tú, hermosa criatura?"


Me dedico a escribir y a pensar en ti. Y, cuando salgo al mundo real, es para no martirizarme escribiendo sobre ti. Si pudieses de una endemoniada vez corresponderme, entonces escribiría mis palabras en tus labios con tinta de sentimiento. 


Tú, protagonista de mis palabras, sigues ignorando lo que escribo.

Soy sin ser visto

Un ser menospreciado deambula por el mundo. Sin que nadie le invite, penetra en una sala y acude a una sesión de auto exposición al dolor. Como siempre, por pena, es tratado como el minúsculo ser que es, mientras observa sabiamente cómo a su alrededor tratan a los cuerpos con simples mentes como si éstas estuviesen en la desvergüenza y el atrevimiento. Por momentos, se pregunta si no estará a su altura al ofrecerse voluntario para el sacrificio: obstáculos... ojos... cámaras... voces... ya es demasiado. Entonces, un ignorante cuerpo viene a estrujarle entre sus brazos, a ofrecer sus labios a sus mejillas, y a regalarle sus dulces palabras. Sin embargo, tan ignorante él, ignora lo ardiente que resulta el insignificante ser en su interior, y lo que arde por él; y, puestos a enumerar, la razón por la que se encuentra irremediablemente aprisionado por aquel modo de vida. Insaciable sed de él. Seduce a otros cuerpos pero no consigue dejarse seducir. ¿Cómo es posible que una mente tan desbordante de un sentimiento tal no consiga que la mente en cuestión descuelgue la llamada? 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Érase una vez...

Érase una vez. Tal es como suelen empezar todas las historias, pero la mía no. La mía empieza por una sola palabra: mamá.
Mamá es el comienzo de la historia de mi vida, y sin la cual no podría estar escribiendo esto. Es mi razón de ser, tanto biológica como emocionalmente hablando. Mi mamá es más que un ser humano; es un ser hermoso y mutante capaz de aguantar nueve meses de patadas y el resto de su vida de llantos, quejas, desobediencias, enfermedades, impertinencias... al tiempo que sujeta el biberón, arropa con sus brazos, trabaja, limpia, cocina, educa... y sonríe. Pero no por gusto propio, sino por no mostrar su angustia ante los demás.
Por momentos acabamos olvidando que eso a lo que llamamos "mamá" también tiene vida, aunque a veces parezca que es cuerpo y alma para otras vidas.
Así, me gustaría recordar a la mía que la vida a la que ha dado vida reconoce, aprecia y agradece todos sus esfuerzos y su dedicación, a pesar de que no se lo diga suficiente. Y también darle mucho ánimo para soportarme durante la otra mitad de su vida... Prometo intentar hacérselo fácil.
¡Feliz medio siglo, mamá!

sábado, 20 de diciembre de 2014

Alter ego

Ya no me queda ego. El amor propio roza el abismo del fin, y la confianza se encuentra más en el viento que en mí. Pero también tengo una herida al descubierto, en carnes vivas, y, sin embargo, nadie la ve sangrar, nadie corre a parar la hemorragia. Y yo ahí no llego. Por mucho que lo intente, desde que mi ego se esfumó yo no tengo el remedio en mí. Ahora bien, parece que depende de mí el morir desangrada o tratar de curarlo hasta que haga cicatriz. Y es tan fuerte el dolor que sería capaz de cualquier cosa por frenarlo. Definitivamente, necesito a mi ego más que nunca. Lo llamaré. Gritaré al aire su nombre. Lo buscaré hasta por los lugares más recónditos. Y no cesaré hasta encontrarlo. Y, entonces, cuando lo tenga entre mis brazos, lo mimaré, lo cuidaré, y lo protegeré frente a cualquier vendaval que se lo quiera llevar. Luego le presentaré a Modestía, y juntos harán esa hermosa pareja que yo tanto deseo para mí. Así, atraerán a la otra pareja que tanto se me resiste, la invitarán a una copa y harán buenas migas. Después, serán tan felices juntos que no soportarán la idea de separarse, y aquéllos hablarán con su cabeza auriga reclamando sus derechos, su frustrada libertad. Será entonces cuando la dictadura de arriba se venga abajo por necesidad vital, ya no sujete más las tirantes riendas, y los cuatro concupiscibles amigos al fin puedan declararse vivos e inquebrantables.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Te quiero

-¡Te quiero!
-¡Yo todavía más!
-Eso no lo sabes.
-Tienes razón, pero sé lo que siento yo, y el listón está muy alto...