Querida cebolla, me haces perder la olla;
cada vez que te miro, lo siento, me piro.
Cuando te atraviesa un filo, suelto una lágrima con sigilo;
cuando te veo en un plato, no te quiere ni mi gato.
Capa por capa te descuartizo,
y descubro lo fea que eres, maldito el que te hizo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario